En los montes de Galicia viven miles de caballos salvajes llamados bestas. Llevan siglos campando a sus anchas por los valles y cumbres del interior, y cada verano la gente de los pueblos sube a buscarlos.
Lo que ocurre a continuación se llama Rapa das Bestas: los hombres rodean a los caballos a pie, sin cuerdas ni vallas, y los guían hacia los curros —corrales de piedra— donde les cortan las crines, les revisan el estado de salud y los marcan si es necesario. Después, los sueltan de nuevo.
Un rito, no un espectáculo
La Rapa das Bestas no fue inventada para el turismo. Es una práctica ganadera que lleva realizándose de la misma forma desde la Edad Media. El hecho de que hoy atraiga visitantes no ha cambiado su naturaleza: sigue siendo un trabajo real, con animales reales, realizado por personas que conocen a esos caballos desde que nacieron.
La escena del hombre sujetando a un caballo salvaje solo con sus brazos, sin artificios, es una de las imágenes más poderosas que puede ofrecer la Galicia interior.
Los curros más conocidos
- Sabucedo (A Estrada, Pontevedra) — declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional
- Capelada (Cedeira, A Coruña) — más íntimo y menos masificado
- Torroña (O Rosal, Pontevedra) — en la frontera con Portugal